domingo, 28 de abril de 2013

#13. La verdad duele

La vida puede cambiar en un segundo. 

Te dicen que hay algo que no saben como decirte. Tú vas directamente a la respuesta, pero te repites que, seguramente no es eso; aún así, el corazón se te para, la temperatura de tu cuerpo se congela, y seguidamente vuelve a latir con tanto fuerza que crees que no podrás soportarlo. Y te dicen lo que realmente estabas pensado.

En tu cabeza pasa todo tipo de ideas, y lo niegas una y otra vez. Entras en shock y no crees que sea verdad lo que te dicen; incluso cuando lo vas aceptando no lo crees y esperas que te digan "Era una broma" o "Era una prueba" o cualquiera de esas cosas. Pero no, es verdad, te están diciendo algo que te duele de verdad.

No sabes qué hacer. (Aún no sé qué hacer.) Sólo te viene a la cabeza ser fuerte, luchar por lo que se tiene y se tuvo, pero ni siquiera puedes asegurar que eso vaya a funcionar.

Solo el tiempo lo dirá.


viernes, 14 de diciembre de 2012

#12. Escribir es sinónimo de libertad y felicidad

Hoy después de no sé cuánto tiempo he vuelto a sentir la imaginación materializándose en palabras.
Hoy durante unos minutos me he olvidado de mí misma y he sentido como otra persona, alguien inventado pero que como todos mis personajes tiene algo de mí.



HOY HE RECORDADO LO QUE ES SENTIRSE EN LIBERTAD Y EN COMPLETA FELICIDAD ESCRIBIENDO.

jueves, 18 de octubre de 2012

#11. La Iglesia y sus ideas...

En esta publicación voy a cambiar el tono y la temática que lleva ocupando las entradas de este blog desde su apertura. Me gustaría ser más crítica y dar mi opinión acerca de una noticia que me ha dejado bastante anonadad: La necesidad que ve la Iglesia en recristianizar a los jóvenes españoles.

Me parece inadmisible que a día de hoy la Iglesia católica pretenda seguir inmiscuyéndose en la vida de las personas. Estamos en el s. XXI, las personas ya no se sienten en la obligación de creer en un determinado dios, pueden creer en el que quieran o simplemente no creer; no se es menos por no creer que una paloma embarazó a una virgen por obra divina y que ésta dio a luz a un hombre del que sólo se sabe lo que pasó su infancia y poco tiempo antes de morir, supuestamente, para salvarnos a nosotros.
Estoy bautizada, tomé la comunión, conozco a Jesús, sé lo que hizo él y otros personajes de la Biblia, etc., y de hecho tuve mi periodo de creyente en el que rezaba todas las noches, iba a misa todos los domingo, me confesaba y demás cosas que hacen aquellas personas que creen en Dios y tienen fe. Pero eso no me impide que a día de hoy me parezcan increíbles todas las cosas que aprendí en religión y en catequesis. Esto viene para demostrarle al obispo de San Sebastián que se puede conocer a Cristo y no amarlo, por ilógico que crea él que es.
Esto no quiere decir que sea un a completa atea. No, yo tengo mis propias creencias, creo que existe algo por encima de nosotros (a lo que no necesito ponerle nombre), creo en el destino y en algo parecido al Karma, pero no me pidas que siga creyendo en aquello en lo que me iniciaron un día.

Por otra parte, ya sé que España no es un Estado laico, sino aconfesional, pero esto no tendría que dar pie a los miembros de la Iglesia (principalmente a los peces gordos y mandamases) a rescristianizar a todos los jóvenes simplemente porque no crean en Dios. Existe libertad de culto, que cada uno elija el que quiera (o si desea ser ateo, bienvenido sea también), no tienen que venir aquí unos señores a imponerte uno como si estuviéramos en la Edad Media (o más recientemente con Franco).

Y ya, para finalizar, me gustaría decir que no entiendo qué tendrá que ver que los jóvenes sean ateos con el fracaso familiar y afectivo, y sobre todo, con el fracaso escolar. Para querer a los demás y tener una buena familia no hace falta creer en Dios. Sobre la relación con el fracaso escolar, no tengo palabras... Bueno sí, que está equivocado: Muchos suspensos se deben porque algunos no estudian esperando que les venga la inspiración divina con la que pasar un examen, así que la relación igual está mal planteada.

viernes, 31 de agosto de 2012

#10. Desilusión

[...] Esta caída a la que creo que te diriges es de un tipo muy especial, terrible. Al que cae no se le permite ni oír ni sentir que ha llegado al fondo. Sólo sigue cayendo  y cayendo. Es el tipo de caída destinada a los hombres que en algún momento de su vida buscaron en su entorno algo que éste no podía proporcionarles. O que creyeron que su entorno no podía proporcionárselo. Así que dejaron de buscar. Abandonaron la búsqueda antes de iniciarla siquiera. [...]



El señor Antolini a Holden Caulfield.
El guardián entre el centeno, J.D. Salinger

martes, 28 de agosto de 2012

# 9. La perfección de lo imperfecto

Nos pasamos la vida quejándonos de tal manera que no podemos ver lo que tenemos. Podría dedicar esta entrada a mil objeciones que hacemos durante nuestro día a día, pero no, lo haré sobre una sola, tan obvia que pareceré frívola al exponerla después de haber empezado de esta manera.

Ah... El amor. Ese sentimiento que todos, de alguna manera u otra, buscamos desesperadamente. Queremos a alguien que nos entienda, nos escuche, nos haga reír, llore con nosotros cuando haga falta, no nos abandone... y si nos ponemos, que nos limpie, nos lave y nos cocine (somos así de vagos, reconozcámoslo) . Sin embargo, muchas veces ya tenemos eso, nuestros padres, otros familiares, amigos... Pero queremos alguien más "especial", nuestra media naranja.

Los científicos han demostrado que el amor es algo así como una obsesión compulsiva hacia una persona, puesto que queremos verla, hablar con ella, saber todo de ella, qué hace, dónde está, y un largo etcétera; por otra parte, también han demostrado que el amor, o mejor dicho, la idea de amor que nosotros tenemos dura solo unos pocos años (y con suerte) y luego intervienen otras hormonas que hacen que nos acostumbremos a estar con una persona determinada. Los psicólogos, así mismo, también han estudiado concienzudamente la cuestión, dando miles de definiciones y tipos de amor que ahora no vienen al caso. Y si nos ponemos menos empíricos, no podemos negar la gran influencia que ha tenido la literatura, el cine y el teatro, además de otras artes, en nuestra concepción del amor; es a este al que me dedicaré.

Desde que somos pequeñas, a las chicas nos meten en la cabeza que necesitamos un príncipe azul, nuestro amor verdadero, ese que si nos diera un beso de amor rompería cualquier hechizo realizado por una bruja malvada.  Según vamos creciendo, puede que dejemos un poco de lado esa búsqueda para entregarnos a los placeres más carnales de la vida, pero en nuestro interior, aún seguimos buscando a ese chico perfecto que nos trate como una princesa, y en busca de esa perfección, podemos quemarnos ciegas.

Claro que es genial que te traten como una princesa, pero es que cualquier hombre que se precie debe tratar a las mujeres (y más concretamente a sus parejas) como princesas; un hombre que por el contrario, trate a una mujer como una basura, aunque sólo sea una  una sola vez, no merece la pena. No hay que pensar que una persona cambiará tanto por otra si es su forma de ser.

Creo que eso es lo único razonable que nos han ensañado en esa idea de amor idílico con la que nos criamos; el resto de cosas suele ser paja. No es necesaria una lista interminable con cualidades que nuestra media naranja debe tener, y menos aún, una lista universal, porque cada persona necesita una concreta, única e irrepetible, que la haga feliz. Esa lista suele reducirse a unas pocas cosas:

- Que te ame y respete como tú eres, sin intentar cambiarte ni doblegarte para hacer de ti una persona artificial que realmente no eres.

- Que esté a tu lado cuando más lo necesites, ya sea para sacarte una sonrisa o para prestarte su hombro.

- Que te tenga entre sus prioridades. Ya no digo la primera, porque igual por circunstancias X no puede ser, pero que no te tenga ahí como plan Z, es decir, en el último lugar.

- Que te demuestre su amor.

- Y sobre todo, que tenga ese "algo" inexplicable que le haga especial cada vez que le mires.

Tal vez parezca que esas 5 razones no son nada, y que son mejores las 100 razones que da determinada revista o persona, pero si te paras a pensarlo, es más importante que un pequeño detalle (y estos suelen ser los más grandes) que el que todos los 14 de febrero te regale cualquier estupidez como miles de personas más en el mundo. Somos únicos, llenos de imperfecciones que nos permiten encajar a la perfección con otra persona, aunque cueste creerlo.


martes, 8 de mayo de 2012

#8. Revolución

Quiero gritar al mundo. Pero el mundo esta sordo.

 Sólo somos gentes que pasan por él. Y nuestras vidas no les interesa a nadie.

 Sueña mil maravillas que seguramente se quedaran en sueños.

 Cada vez estamos más ciegos ante todo. Han hecho bien su trabajo.

 Espero que un día gritemos todos juntos y nos oigan, que dejemos nuestra huella, que nuestros sueños se hagan realidad. Espero que un día despertemos todos y hagamos que las cosas cambien.


martes, 24 de abril de 2012

#7. Happiness

Hubo un día gris en el que no salió el sol en el que de pronto me sorprendí pensando "Soy feliz". No había nada especial en ese día. Los charcos formados por la lluvia del día anterior permanecían en el suelo. Las clases habían sido igual que siempre. El camino al trabajo era tan monótono que ni hacía caso a lo que ocurría alrededor; pero es que en realidad no ocurría nada. Todo era perfectamente normal. Y sin embargo, tuve la certeza de ser feliz. De inmediato me asusté, como si al pensarlo demasiado alto dejase de existir y volviera al mismo estado que tantas veces ya había experimentado. Tuve miedo de que esas personas desaparecieran, pero continuaron mostrándome su amor incondicional y continué siendo feliz.
En unos meses todo cambió. Yo creí que sería aún más feliz, pero me equivoqué. Mi mundo empezó a oscurecerse sin yo percatarme. Intentaba convencerme a mí misma que eso no estaba pasando, hasta que lo conseguí y todo volvió a ser como antes, con la diferencia de que ahora yo permanecía de espaldas y con los ojos cerrados a ese cambio. Rezaba para que todo el mundo se equivocase y sus advertencias fueran mentira.
Y ya fue tarde. Todo volvió a ser negro. Aquellas personas que iluminaron mi vida aquel día gris estaban lejos, cada vez más lejos, y no había sido capaz de encontrar a otras que pudieran colorearla ligeramente. No. Esas personas son únicas, nadie puede igualárseles.
Deseé que fuera una pesadilla, que cuando abriese los ojos todo siguiese como antes, que no estaba leyendo lo que leía. La luz fundamental de mi mundo quería irse para siempre, decía que yo ya no era yo. Sentí que la oscuridad me engullía, que mi luz no volvería por ser tan idiota como fui. Por suerte, después de ese apagón total, siguió brillando para mí, tal vez aún no tan fuerte como antes, pero seguía ahí.
Comprendí que la perfección que creí haber construído era falsa. Comprendí que mi estúpido juego había llegado a su fin. Comprendí que debía volver a ser yo.